Los relieves de la base
El registro inferior reúne veintiséis paneles hexagonales, obra de Andrea Pisano y su taller —salvo los cinco últimos, que Luca della Robbia no terminaría hasta 1437-1439, casi un siglo después de iniciada la torre—, con escenas de la Creación del Hombre y de sus actividades y oficios. Por encima corre un segundo registro de veintiocho rombos, en relieve sobre fondo de mayólica azul, dedicados a los siete Planetas, las siete Virtudes, las siete Artes Liberales y los siete Sacramentos: un auténtico programa enciclopédico del saber medieval, pensado para leerse de abajo arriba como una escalera del conocimiento humano hacia lo divino.
Las estatuas de los nichos
En el tercer nivel, dieciséis nichos ojivales acogen figuras de profetas, sibilas y patriarcas a tamaño natural. La mitad son obra de Andrea y Nino Pisano, todavía en pleno Trecento; las ocho restantes llegan ya en el Quattrocento, de la mano de Donatello y Nanni di Bartolo — entre ellas el célebre «Zuccone» (el profeta calvo, probablemente Habacuc) y el grupo del Sacrificio de Isaac, dos de las obras más citadas de todo el conjunto escultórico de la plaza.
Como en el Battistero y la Puerta del Paradiso, los originales —relieves y estatuas— se retiraron a lo largo del siglo XX (las de los nichos, en 1937) y se conservan hoy en el Museo dell’Opera del Duomo; lo que se ve en la fachada son copias.
El portal de acceso
Subida y campanario
La torre se remata con 414 escalones sin ascensor, repartidos entre los cinco niveles que separan las cornisas —visibles en el corte del grabado histórico. En lo más alto, el campanario aloja las campanas actuales, entre ellas la «Apostolica», fundida en 1401 y la más antigua que todavía puede verse en el recorrido de visita.
Altura: 84,7 m · Base: 15×15 m. La recompensa de los 414 escalones es una de las mejores vistas de Florencia — con el Duomo y su cúpula, más próximos que desde cualquier otro mirador de la ciudad, a la misma altura de horizonte.