Baptisterio de Florencia

Guías de Patrimonio · Florencia · Ruta 1

Battistero di San Giovanni

El octógono que precede al Renacimiento

Dedicado a San Juan Bautista, patrón de Florencia, el Battistero es uno de los edificios más antiguos de la ciudad y el punto donde, en 1401, se fija tradicionalmente el arranque simbólico del Renacimiento florentino. Esta página amplía lo que encontrarás en el cuadernillo impreso: aquí puedes profundizar sin límite en la historia, la técnica y los artistas que lo hicieron posible.

Vista exterior del Battistero
Vista exterior del Battistero
Planta, alzado y sección del Battistero, 1755
Planta, alzado y sección — grabado de 1755 (Nelli / Sgrilli)
Puerta Sur, Andrea Pisano
Puerta Sur — Andrea Pisano, 1330–1336
Porta Norte, Lorenzo Ghiberti
Puerta Norte — Lorenzo Ghiberti, 1403–1424
Porta del Paradiso, Lorenzo Ghiberti
Puerta del Paradiso — Lorenzo Ghiberti, 1425–1452
Mosaico interior de la cúpula del Battistero
Mosaico interior de la cúpula
Demostración externa e interna de la cúpula, grabado histórico
Demostración externa e interna de la cúpula — grabado histórico
Contexto histórico

El Battistero es, junto con algunos restos de la primitiva Santa Reparata, uno de los edificios más antiguos de Florencia. Su consagración está documentada en 1059, aunque la tradición local —sin confirmación arqueológica concluyente— sostiene que se levanta sobre cimientos de época romana. El revestimiento bícromo de mármol blanco de Carrara y verde de Prato, que hoy define su imagen, se fue completando de forma progresiva entre los siglos XI y XIII.

El episodio que convirtió al Battistero en punto de referencia para toda la historia del arte occidental ocurrió en 1401: el gremio de la Calimala, que agrupaba a los mercaderes y refinadores de telas y tejidos extranjeros, (especialmente de lana), convocó un concurso público para decidir quién realizaría las nuevas puertas norte. Compitieron, entre otros, Lorenzo Ghiberti y Filippo Brunelleschi. Ghiberti ganó, y ese concurso se señala tradicionalmente como el momento simbólico de arranque del Renacimiento florentino —aunque, como toda periodización, es una simplificación útil más que una fecha exacta.

Las tres puertas del edificio se realizaron en momentos muy distintos y reflejan esa transición con una claridad excepcional:

  • Puerta Sur — Andrea Pisano, 1330-1336. La más antigua, todavía plenamente gótica.
  • Puerta Norte — Lorenzo Ghiberti, 1403-1424. Primer encargo del artista, con escenas del Nuevo Testamento; conserva marcos cuatrilobulados de raíz gótica pese a la modernidad de las figuras.
  • Puerta del Paraíso (cara Este) — Lorenzo Ghiberti, 1425-1452. Segundo encargo, con escenas del Antiguo Testamento; aquí Ghiberti abandona los marcos góticos y trabaja con perspectiva y relieve plenamente renacentistas. Debe su nombre a una frase que la tradición atribuye a Miguel Ángel, quien la habría considerado digna de ser la puerta del paraíso.
Arte y técnica

El revestimiento bícromo

Los paneles geométricos de mármol blanco de Carrara y verde de Prato no son solo ornamento: establecen un lenguaje decorativo —geometría plana, contraste bícromo, proporción modular— que reaparecerá después en Santa Maria Novella, San Miniato al Monte y buena parte de la arquitectura religiosa florentina posterior.

Puerta Sur — Andrea Pisano

La más antigua de las tres, dedicada a escenas de la vida de San Juan Bautista. Todavía plenamente gótica en su composición —paneles cuatrilobulados, figuras aisladas sobre fondo neutro— es el punto de partida desde el que se mide, casi un siglo después, la distancia que recorren las dos puertas de Ghiberti. 28 paneles en total: 20 con escenas de la vida de San Juan Bautista y 8 con las Virtudes, enmarcados en cuatrifolios góticos.

Puerta Sur, Andrea Pisano

Puerta Norte — Lorenzo Ghiberti

La obra es el resultado del famoso concurso de 1401, en el que participaron siete de los escultores más célebres de la época: además de Ghiberti y Brunelleschi, Jacopo della Quercia, Francesco di Valdambrino, Simone da Colle, Niccolò di Pietro Lamberti y Nicolò di Luca Spinelli. Brunelleschi y Ghiberti compartieron el título, pero Ghiberti, a pesar de su juventud, fue elegido por su mayor potencial como hijo de un orfebre.

Ghiberti tardó 21 años, de 1403 a 1424, en completar la obra maestra, tanto que hoy se reconoce unánimemente que, desde una perspectiva artística e histórica, las Puertas Norte marcaron la transición del gótico al renacimiento en Florencia. Hay escenas arraigadas en la cultura del siglo XIV,(20 escenas del Nuevo Testamento, que mantienen todavía los marcos cuatrilobulados de raíz gótica de la puerta de Pisano, aunque las figuras ya muestran un naturalismo y un manejo del espacio que anuncian lo que vendrá veinte años después en la puerta del Paradiso.) 8 con Evangelistas, padres de la Iglesia y La Anunciación, mientras que otras son de pleno estilo renacentista, como La Flagelación y La Asunción.

La restauración de la Puerta Norte, llevada a cabo por el Opificio delle Pietre Dure y financiada íntegramente con fondos privados aportados por la Opera di Santa Maria del Fiore y la Asociación del Gremio de la Cúpula, duró dos años. Para un proyecto de restauración de tal complejidad y envergadura, con una superficie heterogénea y que requería un plazo tan ajustado, la colaboración y coordinación de los numerosos profesionales implicados fue crucial para el éxito del proyecto. Puerta Norte, Lorenzo Ghiberti La réplica magistralmente elaborada de la Puerta Norte del Baptisterio.

Una obra histórica, llevada a cabo por artesanos capaces de crear obras con las mismas técnicas y maestría que hace 600 años. La réplica de la Puerta Norte se inaugurará el 23 de enero.

Seis meses de estudio, cuatro años de trabajo, 15 empleados a tiempo completo, 350 horas de cincelado para cada uno de los 28 paneles, 3,5 toneladas de bronce, 15 toneladas de material refractario, 440 kg de cera para crear los moldes y una tonelada de silicona para realizar los vaciados de los paneles y frisos del marco. Estas son las cifras que hay detrás de la réplica de la Puerta Norte del Baptisterio de Florencia, de 5 metros de alto y 3 metros de ancho, como la original de Lorenzo Ghiberti, elaborada por artesanos capaces de crear obras hoy con las mismas técnicas y maestría que hace 600 años.

Formado en el taller de orfebrería de su padre, el joven Lorenzo esculpió y cinceló bronce, un material tan duro que se utilizaba para fabricar cañones como si fuera oro. Consideradas la obra que marcó el inicio del Renacimiento en Florencia, las Puertas Norte del Baptisterio son las segundas en orden cronológico. Una empresa titánica que mantuvo ocupado a Ghiberti —con la ayuda de su padre, el orfebre Bartoluccio, y una serie de ayudantes, entre ellos el joven Donatello— durante 23 años, de 1402 a 1424.

A partir del sábado 23 de enero de 2016, la réplica de las Puertas Norte sustituyó a la original en el Baptisterio con una inauguración pública.

La réplica: La elaboración de una réplica formó parte de un proyecto que también incluyó la restauración de la original, actualmente expuesta en el nuevo Museo dell’Opera del Duomo. El proyecto fue llevado a cabo por el Opificio delle Pietre Dure y finalizó en octubre de 2015. Este proyecto fue financiado íntegramente con fondos privados aportados por la Opera di Santa Maria del Fiore y la Asociación del Gremio de la Catedral, que reunió a empresarios de todo el mundo y de diversas confesiones, con el objetivo común de promover los valores universales del arte. La creación de una réplica de la Puerta Norte fue necesaria por motivos de conservación, como ya ocurrió con la Puerta del Paraíso. La copia fue realizada en Florencia por la Galería Frilli en la Fundición Ciglia y Carrai.

La Puerta del Paraíso — los diez paneles

De las tres puertas, la del Paradiso es la que concentra mayor complejidad narrativa: diez escenas del Antiguo Testamento, cada una resuelta con distintos niveles de relieve (desde el altísimo relieve de las figuras principales hasta el rilievo schiacciato casi pictórico de los fondos arquitectónicos) para construir una ilusión de profundidad que en 1425 era completamente inédita en el bronce.

Esquema de los diez paneles de la Porta del Paradiso

Nota: la puerta original se conserva en el Museo dell’Opera del Duomo; la que ves in situ es una copia.

→ Ficha completa: datos técnicos, cronología y restauración

Dato curioso: las tres puertas del Battistero han pasado, en momentos distintos, por el mismo taller de restauración — el Opificio delle Pietre Dure de Florencia. Primero la Porta del Paradiso (1979–2012), después la Puerta Norte (2013–2016) y por último la Puerta Sur (2016–2019): cuarenta años de trabajo continuado sobre el mismo edificio.

La cúpula musiva

El interior de la cúpula está cubierto por uno de los ciclos de mosaico bizantino-toscano más completos que se conservan, iniciado hacia 1225 y desarrollado a lo largo de varias generaciones de maestros, entre los que la tradición incluye a Cimabue y Coppo di Marcovaldo, aunque la atribución exacta de cada sección sigue siendo objeto de debate entre historiadores del arte. El programa iconográfico se organiza en siete anillos concéntricos:

Los siete anillos iconográficos de la cúpula

La comparativa siguiente cruza el grabado técnico del siglo XVIII con una fotografía actual del mismo punto de vista, para situar con precisión dónde se ubica cada elemento:

Comparativa entre grabado histórico y fotografía actual de la cúpula

→ Ficha completa: datos técnicos, cronología y restauración

El pavimento

El suelo repite el mismo lenguaje bícromo del exterior, con una geometría que está deliberadamente alineada con el eje de la cúpula —de modo que, situado en el centro exacto del octógono, el visitante queda literalmente enmarcado por ambos programas decorativos a la vez.

Pavimento del Battistero, vista 1
Pavimento del Battistero
Vista del pavimento desde sudeste
Vista del pavimento desde sudeste
Pavimento del Battistero, vista 2
Pavimento del Battistero — detalle
Pavimento del Battistero, vista 3
Pavimento del Battistero — detalle
Pavimento del Battistero, vista 4
Pavimento del Battistero — detalle
Los artistas

Lorenzo Ghiberti (c. 1378–1455)

Formado como orfebre, Ghiberti gana el concurso de 1401 con apenas veintitrés años, un triunfo que define el resto de su carrera: pasará más de cuarenta años trabajando casi en exclusiva para las dos puertas del Battistero. Su taller se convirtió, de facto, en una escuela: por él pasaron o con él colaboraron artistas que luego serían figuras centrales del Renacimiento, entre ellos Donatello y Paolo Uccello.

Andrea Pisano (c. 1290–1348)

Escultor y arquitecto, autor de la puerta más antigua del Battistero casi un siglo antes de que Ghiberti naciera. Trabajó también en los relieves de las bases del Campanile, y tras la muerte de Giotto asumió durante un tiempo la dirección de las obras de la catedral —lo que le convierte en una de las figuras de enlace entre el gótico pleno y el proto-renacimiento florentino.

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